La utilización de depuradoras consigue convertir las aguas residuales en aguas que pueden ser utilizadas para regar los cultivos.

Son muchos los tratamientos del agua que existen y algunos los podemos aplicar directamente en nuestros hogares.

Vamos a conocer algunos de estos tratamientos del agua.

Diferentes sistemas de tratamientos del agua

Osmosis inversa: la ósmosis inversa esta basada en la aplicación de una presión sobre una disolución concentrada para que la misma pase a través de unas membranas. Al efectuarse ese proceso la mayor parte de las sales disueltas quedan retenidas y conseguiremos un agua con una menor concentración salina.

Filtros de carbón activado: se hace pasar el agua a través de un filtro con carbón activado, en bloque o granular. Es uno de los sistemas de tratamientos de agua muy eficientes para eliminar el cloro, mal olor y sabor del agua y también puede eliminar sólidos pesados.

Agua tratada con ozono: la calidad de la desinfección con ozono es mejor que la conseguida con el cloro, debido al gran poder oxidante del ozono. Con el ozono se consigue eliminar virus, bacterias y microorganismos que son resistentes al cloro. Además actúa con gran rapidez por lo que en pocos segundos se pueden realizar tratamientos muy efectivos.

El ozono (O3) es un gas inestable y es uno de los agentes oxidantes más fuertes de que dispone el hombre (principalmente conocido por su rol interviniente en el equilibrio ecológico de la tierra, al filtrar gran parte de las radiaciones ultravioletas que provienen del sol). Ahora, ¿cuáles son sus propiedades medicinales?

El doctor Gabriel Calle es médico especialista en Neurocirugía y explicó a Infobae.com que “el ozono es un gas que se forma por oxígeno y posee propiedades, antiinflamatorias, analgésicas, además de actuar como inmunomodulador, revitalizante, regulador del metabolismo y mejorar el flujo sanguíneo”.

Debido a sus propiedades antisépticas y desodorantes, el gas fue utilizado por la industria para la potabilización de las aguas y en los mataderos de ganado.

En el campo médico, los primeros usos fueron reportados en 1878, en Australia, para el tratamiento de la escarlatina y la viruela.

También fue empleado para la curación de heridas infectadas e infecciones por gérmenes anaerobios, por el ejército alemán, durante la primera Guerra Mundial. Desde entonces y hasta la fundación -en 1972- de la Sociedad Médica Alemana del Ozono, fueron muchos los pioneros en la utilización de este gas y diversas las patologías tratadas.