
Antes que nada, una cuestión que se plantea mucha gente estos días: ¿Sería contraproducente que todo el mundo apagase de forma masiva sus luces? Cuando le hacemos esta pregunta a Red Eléctrica Española (REE), su respuesta es un texto sobre un llamamiento ciudadano anterior que se celebró el 1 de febrero de 2007 titulado “un apagón inconveniente”. En él, Tomás Domínguez, jefe del Centro de Control Eléctrico de REE, explica que el sistema eléctrico funciona como “ese juego que consiste en formar dos equipos, puestos uno a cada lado, y que tiran de una cuerda cada uno hacia su lado: pues bien, la cuerda es la red de transporte, uno de los equipos se llama Generación y el otro Demanda”.
¿Qué pasaría si repentinamente todo el equipo de la Demanda soltase de golpe un lado de la soga? “Creo que es fácil entender la preocupación”, escribe Domínguez, que termina su texto con una crítica hacia estas convocatorias ciudadanas: “si la próxima vez tienes la tentación de apagar la luz simultáneamente con varios millones de personas, por favor, no toques el interruptor en ese momento, y deja el coche en el garaje al día siguiente”.
¿Hay entonces realmente riesgo de que caiga el sistema eléctrico este sábado por las adhesiones masivas que está teniendo este llamamiento ecologista?, insistimos por teléfono a REE. “No vamos a hacer ningún comentario al respecto”, es la escueta contestación de la empresa cuya labor es justamente que la soga no caiga al suelo.
Lo cierto es que para que esto ocurriera tendrían que apagarse muchas cosas a la vez (no sólo luces) y tendría que pillar muy desprevenido a REE (lo que parece improbable). “Hemos calculado el impacto de apagar las luces de ayuntamientos, monumentos y empresas adscritas y no tienen relevancia para el sistema”, asegura Heikki Willstedt, de WWF, “sí podría tenerla la de los ciudadanos si se suma mucha gente, pero aún así estimamos que no superaría un 10% de la demanda normal, lo que no supondría mayores problemas para REE”.