Para la realización de este automóvil, que necesitó nueve meses de plena dedicación y un costo de alrededor de 150.000 €, se utilizó todo tipo de tecnologías no contaminantes.

Las partes del coche están hechas con materiales reciclados, y el motor, que en su origen estaba adaptado para funcionar a diesel, sufrió las modificaciones necesarias para poder trabajar con los residuos generados por fábricas de chololate y plantas de aceite.

Otra de las novedades de Lola, cuya velocidad alcanza los 135 Km/h, es la presencia de un radiador que transforma el oxígeno en ozono. Es decir, además de no ser poluyente y utilizar materiales que pueden renovarse, el automóvil purifica el aire mientras está en funcionamiento.

El oxígeno no es detectable en forma remota con instrumentos como los espectroscopios, que analizan patrones de luz, mientras que el ozono sí. Por ello, asegura el doctor Rafael Navarro González, también del ICN, “si encontráramos ozono en las atmósferas de otros planetas, podríamos tener evidencia de actividad biológica, pues no hay ningún otro proceso que lo forme a niveles altos”.

Otra forma de detectar vida, dice Navarro, es buscar microorganismos como las bacteria metanógenas, que en presencia del hidrógeno convierten el dióxido de carbono (CO2) en metano, reacción química con la cual obtienen energía y pueden mantenerse. Otros organismos emiten también amoniaco, óxido nitroso u otros gases.

“Estudiando este tipo de gases lograremos descifrar si los planetas tienen o no vida. Desafortunadamente, con las técnicas hoy empleadas no podremos saber si esa vida es muy simple, de tipo microbiano, muy avanzada e inclusive inteligente como la nuestra”, asegura el titular del Laboratorio de Química de Plasmas y Estudios Planetarios e impulsor de la colonización de Marte.

También en nuestro vecindario

Pero la búsqueda no tiene por qué dirigirse exclusivamente a los rincones más lejanos de la galaxia, ya que en nuestro vecindario cercano, el Sistema Solar, también podrían existir condiciones adecuadas para la vida, aunque ya no a nivel superficial. Tal podría ser el caso de Europa, una de las lunas de Júpiter cuyo suelo está cubierto por una capa de entre uno y 10 kilómetros de hielo y que aloja agua líquida en las profundidades.

Tras el descubrimiento de ventilas hidrotermales (flujos de agua caliente ricos en minerales en el fondo del océano terrestre) en los años 70, comenta Navarro, se ha sugerido que las mismas podrían estar asociadas con la formación de los ingredientes precursores e incluso con el origen de la vida. De manera que si esto es correcto, el proceso podría esperarse también en ambientes submarinos de otros cuerpos celestes.

“Tenemos dos tesis. Una considera que la atmósfera juega un papel importante en el surgimiento de la vida en el océano y la otra postula que no importa cuál sea la composición química, los ingredientes surgen del fondo marino. Esta controversia no la podremos resolver pronto, pero sí podremos descubrirlo al explorar nuestro Sistema solar”, dice el científico universitario.

En este escenario, asegura el experto, “si encontramos vida en Europa podremos dar peso a la teoría de que la misma puede surgir solamente con la presencia de bacterias en el fondo marino, sin necesidad de una atmósfera”.

Pamplona.

Los profesores de Cenifer Carlos Yerro y Vicente Aldasoro hace años que comparten sus conocimientos con el resto de la humanidad desde la máxima de que la técnología tiene la utilidad de ayudar a las personas que más lo necesitan: enseñar a pescar. En la africana Benin, el agua que consumen en la ciudad de Fô böure sale de los pozos totalmente contaminada pero, por casi arte de magia, llega limpia a sus casi 3.000 habitantes en situación de subdesarrollo. Y digo magia porque es difícil describir un proceso en el que el agua sucia se somete a una depuración a través del ozono, uno de los oxidantes más poderoso del mundo. El equipo ha sido patentado el ingeniero químico Vicente Aldasoro que lo defiende como una “una combinación de diferentes energías alternativas”. “Es una idea piloto que pensamos que va a tener repercusión porque ahora mismo da servicio a unas 300-350 personas al día estimando unos 20 litros de agua depurada por persona”, remarca. “Lo que hace la desinfección es el ozono, no hay cloro ni productos químicos o residuales; no hay consumo de energía ni emisiones de CO2. Es totalmente ecológico”, agrega. La base es que exista una radiación solar para aprovechar la energía y agua subterránea o de río para poder limpiar. La fuente de alimentación puede ser energía eólica, fotovoltaica o de corriente alterna aunque está pensado en entornos físicos más duros como zonas desérticas o apartadas.

Un hecho memorable para contrarrestar los efectos del cambio climático ocurrió el 19 de diciembre de 1994, cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 16 de septiembre como el Día Internacional para la Conservación de la Capa de Ozono.

La decisión parte de la fecha en que se firmó el Protocolo de Montreal, relativo a las sustancias que agotan esa fina capa protectora de la Tierra, el 16 de septiembre de 1987.


Desde ese momento, todos los estados estuvieron convocados a dedicar esa jornada a la promoción, en el plano nacional, de actividades que correspondan a los objetivos y propósitos del Protocolo de Montreal y sus Enmiendas.


Pero en la práctica, no todos aplican medidas conservacionistas, sobre todo los más desarrollados y entre ellos Estados Unidos, una de las naciones que emite mayor cantidad de sustancias contaminantes del medio ambiente.


La capa de ozono, ubicada en la parte superior de la atmósfera, filtra la luz solar e impide que los efectos negativos de la radiación ultravioleta se manifiesten en la superficie del planeta, con lo que se preserva la vida.


En la estratosfera absorbe una parte de las radiaciones solares ultravioletas que podrían ser dañinas para los seres vivos. La excesiva exposición de los seres humanos eleva el riesgo de contraer cáncer de piel, cataratas y alterar su sistema inmunológico.


La radiación ultravioleta también afecta el crecimiento de las plantas, los organismos unicelulares y el ecosistema acuático. Por su utilidad, a este ozono se le conoce como ozono bueno, de ahí la necesidad de su protección.

< Este año se pondrá en marcha un nuevo sistema de depuración mediante ozonización que tratará el agua de forma previa a su llegada al canal de baños y se informará a los usuarios sobre el estado del agua.

También relacionado con la limpieza del agua, Herrero ha señalado que este año se pondrá en marcha un nuevo sistema de depuración mediante ozonización que tratará el agua de forma previa a su llegada a la piscina natural.

La nueva depuradora ha sido instalada por la Confederación Hidrográfica del Tajo con cargo al proyecto de adecuación de las riberas del río Jerte y su funcionamiento se basa en la aplicación de ozono al agua, con lo que se consigue la eliminación de todo tipo de bacterias y restos de contaminación.

Este proceso se completará con la cloración del agua, aunque en un menor porcentaje que otros años.

Olor Olores

De Wikipedia la enciclopedia libre

El olor es una propiedad intrínseca de la materia y se define como la sensación resultante de la recepción de un estimulo por el sistema sensorial olfativo. El término “olor” se refiere a una mezcla compleja de gases, vapores, y polvo, donde la composición de la mezcla influye directamente en el olor percibido por un mismo receptor. Aquello que carece de olor se denomina inodoro. El olor es el objeto de percepción del sentido del olfato. El término fragancia o aroma es usado principalmente por la industria de alimentos o cosméticos para describir un olor placentero, y es comúnmente usada para referirse a perfumes. Los olores corresponden al fenómeno objetivo de los químicos disueltos en el aire, aunque, como en otros sentidos, varios factores psicológicos pueden desempeñar cierto papel en la percepción de los mismos.

Existen numerosas actividades industriales (industrias químicas, vertederos, depuradoras de aguas residuales, industrias alimentarias, ganaderas, etc.) que emiten una serie de sustancias olorosas y generan molestias en el entorno. Los malos olores pueden ser molestos, causa de rechazo, y afectar a la calidad de vida de las personas y animales del medio, por lo que pueden ser considerados como una forma de contaminación ambiental. Debido al componente subjetivo de los olores, a la dificultad para discernir entre los olores “agradables” y los “desagradables”, es difícil determinar cuándo se traspasa el umbral de lo tolerable y en qué punto se sitúa lo jurídicamente permisible a la hora de establecer unos máximos de tolerancia, en ese sentido, la olfatometría se presenta como una herramienta muy eficaz para el estudio y control de olores. Aunque todavía no se ha desarrollado ninguna legislación nacional que regule el problema de los malos olores, la entrada en vigor Norma UNE-EN 13725 “Calidad del aire. Determinación de la concentración de olor por olfatometría dinámica”, en febrero de 2004, permite abordar de forma objetiva el problema de la contaminación ambiental por olores.

Los métodos para la caracterización de olores se dividen en dos:

* técnicas analíticas, siendo aquellas que utilizan métodos analíticos tradicionales para medir la concentración de compuestos químicos específicos presentes en un olor.
* técnicas sensoriales, aquellas que utilizan asesores humanos para medir un olor (olfatometría).