Una estación de bombeo evitará los malos olores en Las Góndolas

Los problemas de malos olores que desde hace años vienen sufriendo los vecinos del entorno de Las Góndolas, en la playa Puerta del Mar de Almuñécar, tienen sus días contados. La Agencia Andaluza del Agua está acometiendo en el paseo marítimo la construcción de una Estación de Bombeo de Aguas Residuales (EBAR), que además permitirá que las aguas que se vierten al mar tengan un mayor nivel de depuración.

La nueva estación de bombeo supone una “importante mejora técnica” para la depuración del municipio, pues afecta a todo el casco urbano del municipio de Almuñécar y a Velilla, y tiene capacidad para absorber el uso de agua de alrededor de 200.000 habitantes. La actuación permitirá poner en servicio cinco bombas de 140 litros de agua por segundo cada una, y otras dos de 400 litros.

Además de resolver el problema de los olores, la estación de bombeo permitirá que el agua que actualmente se vierte al mar a través de un emisor de 200 metros mejore su nivel de depuración y se vierta a dos kilómetros, aumentando la calidad del agua del mar y dando lugar, además, a la posibilidad de que esas aguas sean reutilizadas para riego. Para ello, se tendrá que llegar a un acuerdo entre la concesionaria Aguas y Servicios y las comunidades de regantes. El delegado provincial de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, Francisco Javier Aragón, visitó ayer las obras y se mostró optimista en que este uso terciario sea una realidad.

Olor Olores

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El olor es una propiedad intrínseca de la materia y se define como la sensación resultante de la recepción de un estimulo por el sistema sensorial olfativo. El término “olor” se refiere a una mezcla compleja de gases, vapores, y polvo, donde la composición de la mezcla influye directamente en el olor percibido por un mismo receptor. Aquello que carece de olor se denomina inodoro. El olor es el objeto de percepción del sentido del olfato. El término fragancia o aroma es usado principalmente por la industria de alimentos o cosméticos para describir un olor placentero, y es comúnmente usada para referirse a perfumes. Los olores corresponden al fenómeno objetivo de los químicos disueltos en el aire, aunque, como en otros sentidos, varios factores psicológicos pueden desempeñar cierto papel en la percepción de los mismos.

Existen numerosas actividades industriales (industrias químicas, vertederos, depuradoras de aguas residuales, industrias alimentarias, ganaderas, etc.) que emiten una serie de sustancias olorosas y generan molestias en el entorno. Los malos olores pueden ser molestos, causa de rechazo, y afectar a la calidad de vida de las personas y animales del medio, por lo que pueden ser considerados como una forma de contaminación ambiental. Debido al componente subjetivo de los olores, a la dificultad para discernir entre los olores “agradables” y los “desagradables”, es difícil determinar cuándo se traspasa el umbral de lo tolerable y en qué punto se sitúa lo jurídicamente permisible a la hora de establecer unos máximos de tolerancia, en ese sentido, la olfatometría se presenta como una herramienta muy eficaz para el estudio y control de olores. Aunque todavía no se ha desarrollado ninguna legislación nacional que regule el problema de los malos olores, la entrada en vigor Norma UNE-EN 13725 “Calidad del aire. Determinación de la concentración de olor por olfatometría dinámica”, en febrero de 2004, permite abordar de forma objetiva el problema de la contaminación ambiental por olores.

Los métodos para la caracterización de olores se dividen en dos:

* técnicas analíticas, siendo aquellas que utilizan métodos analíticos tradicionales para medir la concentración de compuestos químicos específicos presentes en un olor.
* técnicas sensoriales, aquellas que utilizan asesores humanos para medir un olor (olfatometría).