Cómo afecta la crisis al sector de la energí­a

Energia fotovoltaica

La crisis ha llegado ya, y previsiblemente seguirá con nosotros todavía un tiempo. ¿Cómo va a afectar al sector de la energía? ¿Y cómo se debe actuar? La crisis es, en gran medida, de naturaleza crediticia. Los tipos de interés podrían muy bien ser más altos en el futuro que durante la última década. También es previsible que los precios de los combustibles sean mayores, pero si se materializa un descenso de la actividad económica (y por tanto de la demanda) es posible que no lo hagan en la misma medida. Por otra parte, la existencia de un período de incertidumbre económica hará menos atractivas las inversiones que requieran plazos largos para su amortización.

En escenarios de este tipo las tecnologías energéticas intensivas en capital perderán atractivo frente a aquellas intensivas en el uso de combustible. Más específicamente: en el sector eléctrico las energías renovables y la nuclear serán menos atractivas (¿aún menos atractivas?) que ahora frente a centrales de gas natural o carbón. Coches menos eficientes, pero más baratos, serán más atractivos (¿aún más atractivos?) que ahora frente a vehículos híbridos. Casas mal aisladas, pero más baratas, serán más atractivas (¿aún más atractivas?) que ahora frente a casas energéticamente eficientes.

Las administraciones públicas están también en crisis. Por tanto cabe esperar una tendencia a la disminución de subsidios y programas de apoyo público, y en paralelo quizá la tendencia a aumentar las cargas sobre consumidores y contribuyentes. Desde el punto de vista del sector eléctrico, parecen estar acabándose ciertas alegrías en subsidios a las renovables (por ejemplo, a la energía fotovoltaica). Parece también difícil que estos subsidios sean transferidos de las tarifas a los presupuestos del Estado, al menos en el corto plazo. El plan VIVE de apoyo a la compra de coches con nivel bajo de emisiones ha fracasado. Su sustituto tendría que ser más atractivo y por tanto, presumiblemente, más caro para el Estado.

Y en cuanto a la construcción, mucho tiempo ha de pasar antes de ver una etapa que recuerde la expansión de la que acaba de terminar. Nos ha dejado un montón de viviendas no siempre energéticamente eficientes. Quizá se pudiera aprovechar para arreglar, también energéticamente hablando, lo que ya tenemos. Pero, ¿estamos dispuestos a gastar todavía más dinero en nuestras casas? …

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