Anthony Kiedis un chico que amó las drogas y el rock con dolor y placer

“Estoy tomando ozono por vía intravenosa porque a lo largo del tiempo, en algún lugar a lo largo de mi vida, contraje hepatitis C causada por mi experimentación con las drogas”, dice el líder de la banda de rock Red Hot Chili Peppers, Anthony Kiedis Por esas venas donde antes corría cocaína, speed, heroína negra, heroína persa e incluso, a veces, LSD, ahora transita ozono, “un gas de olor maravilloso” que ha sido utilizado legalmente en Europa durante años para tratar desde accidentes cerebro-vasculares hasta el cáncer.

Quien se somete al suave tratamiento de una enfermera rubia que se hace llamar Sat Hari es Anthony Kiedis, nacido en Michigan, EU, el 1 de noviembre de 1962.

“Estoy tomando ozono por vía intravenosa porque a lo largo del tiempo, en algún lugar a lo largo de mi vida, contraje hepatitis C causada por mi experimentación con las drogas”, dice el líder de la banda de rock Red Hot Chili Peppers, una especie de Iggy Pop posmoderno tan sensual y enigmático como la vieja iguana.

Difícil constreñir en una sola definición la proverbial y a menudo milagrosa presencia de un frontman inigualable.

Como si el elemento sexual que constituye su estar y ser en el escenario no bastara. Como si el modo hiperkinético de cantar las rolas tristes, provocadoras, profundas, de una agrupación nacida en Los Ángeles, California, en 1983, se quedara chico frente a la rutilante existencia de un poeta escénico que todo lo ha probado para después contarlo.

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